CARGANDO

Escribe para buscar

Destacado

El domingo pasado, Chander cumpliría 17 años, pero fue asesinado por policías de Acatlán; madre exige justicia

Compartir

Álvaro Morales

I de II Partes

Alexander, joven méxico-estadounidense de padres oaxaqueños y promesa del futbol mexicano, cumpliría el domingo 14 de marzo 17 años de edad; sin embargo, él no se encuentra más con su familia porque fue asesinado de un disparo en la cabeza por policías municipales de Acatlán de Pérez Figueroa, en la región de la Cuenca del Papaloapan, la noche del nueve de junio de 2020.

A nueve meses del crimen, la Fiscalía de Oaxaca sólo ha presentado cargos contra uno de los cinco agentes involucrados en los hechos, mientras que el resto no sólo no están siendo investigados sino que continúan, a pesar de haber sido acusados de alterar la escena del crimen, trabajando como policías municipales y haciendo rondines en la misma zona donde murió el adolescente.

Virginia Gómez, madre de Alexander, en el marco del cumpleaños de su hijo, demandó por enésima vez justicia y que la autoridad indague debidamente el caso, pues de acuerdo con la doliente, se han registrado múltiples irregularidades; entre ellas, la presunta protección a los policías de parte del edil panista, Adán Maciel Sosa, y de las autoridades ministeriales, así como la alteración del lugar durante y después del homicidio.

Al momento de su muerte, Alexander Martínez Gómez, de 16 años, estudiaba con beca del 90 por ciento y militaba en el equipo de Tercera División Profesional de la Universidad del Golfo de México (UGM), filial de los Rayados del Monterrey, club con el que el hoy extinto tenía pactadas una serie de visorías para ser promovido a la selección Sub 17 de la institución del máximo circuito.

Desde días antes de su muerte, Chander, como le decían de cariño, permanecía en casa de su madre en la agencia de Vicente Camalote, Acatlán, debido a la interrupción de sus actividades deportivas y académicas con motivo del comienzo de la pandemia de Covid 19.

 

Protegen a policías y re victimizan a joven, acusa

 

En entrevista con CIO Información, la mujer resalta que las autoridades ministeriales comisionadas en Acatlán de Pérez Figueroa se negaron a practicarle pruebas de rodizonato de sodio a todos los elementos que viajaban a bordo de la patrulla municipal 023 la noche del asesinato, para constatar cuántos de ellos hicieron uso de sus armas de fuego.

En ese sentido, Virginia Gómez asegura que contrario a la hipótesis oficial, que sostiene que durante el percance únicamente fue efectuado un disparo, el que acabó con la vida de su hijo, diversos testimonios y pruebas recabadas por su familia apuntan a que los policías efectuaron hasta nueve tiros.

A pesar de que los dolientes solicitaron la práctica de exámenes periciales en contra de los uniformados, para establecer si habían o no disparado sus armas de cargo y si ese día actuaban bajo los efectos del alcohol o algún otro estupefaciente, Gómez sostuvo que éstos nunca se llevaron a cabo, caso contrario a lo que ocurrió con Alexander, cuyo cuerpo fue sometido a distintas pruebas.

La madre también recrimina que las autoridades sí sometieron al cadáver del joven futbolista a la prueba de rodizonato y a análisis toxicológicos, luego de que los policías le “sembraron” y lo acusaron de haber llevado una pistola y de haberlos agredido en primera instancia.

“A mi hijo le hicieron todas las pruebas igual, y todo está negativo: drogas, nada; alcohol, nada; nada de nada. Todo le sale a mi hijo negativo”, dice la doliente, quien aún habita en la agencia de Vicente Camalote, donde ocurrieron los hechos.

“Faltó que a los policías municipales, a los cinco policías, les hicieran las pruebas debidamente que ellos, como Fiscalía, tenían que hacer: tenían que hacerles las pruebas de balística, de rodizonato, de todo: si iban tomados, si ellos llevaban algo en el cuerpo como para hacer una crueldad, una maldad como la que nos hicieron”, crítica.

–¿A pesar de sus acusaciones, la Fiscalía no hizo pruebas a los otros policías?, consultó el reportero.

–Claro que no, no se las hicieron, solamente (se las hicieron) al que los mismos policías pusieron a disposición (del Ministerio Público –Sergio R.R.–), a ese fue el único que le hicieron pruebas aquí los de la Fiscalía de Acatlán.

–¿Cuántos disparos contabilizó la Fiscalía en el lugar de los hechos?

–Solamente uno… La Fiscalía de aquí, de Acatlán, solamente manejó uno y cuando vino la Fiscalía de Tuxtepec, el papá de Alexander entregó todas las fotos de los disparos: fueron nueve disparos al parecer, precisó la madre.

El 11 de junio de 2020, dos días después del homicidio, a Acatlán de Pérez Figueroa arribó Teodoro Martínez, padre de Alexander y migrante oaxaqueño que desde hace décadas vive en Carolina del Norte, en Estados Unidos.

De hecho, Alexander y su hermano mayor, Alexis, de 20 años, nacieron en Carolina del Norte.

Al arribar a Vicente Camalote –cuenta Vicky– Teodoro recorrió el sitio donde su hijo fue atacado y pudo fotografiar diversos puntos que presentaban huellas de disparos de arma de fuego.

“Él tomó fotos y son como nueve disparos; no entendemos por qué ellos (el personal de la Fiscalía) maneja un solo tiro; (no entendemos) por qué hicieron toda la labor de limpiar la escena del crimen y recoger todo, ¿para qué?”, condena la mujer.

“(Limpiaron la escena) para que no se juzgara a los demás policías y sólo uno fuera ante las autoridades, pero, y los demás, ¿qué?, ¿el delito de encubrimiento, qué? Qué va a pasar con la mentira; todos mintieron”, reflexiona.

Minutos después del crimen, recuerda la mujer, un par de amigos de Alexander fueron a su casa, situada a unos 400 metros del sitio del ataque, para contarle que unos policías les habían salido al paso y que les habían disparado, por lo que su hijo se había caído de la motocicleta que conducía y que yacía tirado en el camino que conduce a la gasolinera de Acatlán de Pérez Figueroa.

En cuestión de segundos, Virginia llegó al lugar y narra cómo observó que los cinco policías de la patrulla municipal 023 permanecían en silencio, pero sin acordonar la zona.

 

“Se quedaban mirando como pendejos”

 

La madre –abunda– les pidió a los uniformados una explicación sobre lo que había pasado y no recibió respuesta; luego, les pidió que socorrieran a su hijo, que lo trasladaran a un hospital, y tampoco tuvo respuesta; finalmente, cuenta, les pidió que por radio llamaran a una ambulancia y tampoco tuvo respuesta.

“Yo les pregunté a los policías, a los desgraciados esos, que qué le había pasado (a mi hijo), que me dijeran la verdad, que qué era lo que habían hecho, y ellos solamente se quedaban mirando como pendejos, se quedaban viendo unos a otros y no movían ni un solo dedo; les decía que le hablaran a la ambulancia, que le hablaran, por favor, a la ambulancia y ninguno movió un dedo, mi hijo seguía tirado…”.

Abunda: “Un accidente no fue, eso de que el niño llevaba una pistola en la mano y que él disparó y que por eso le dispararon es una gran mentira; a él, como jugador profesional de Tercera División, les hacían pruebas; él no fumaba, no tomaba, no consumía drogas ni mucho menos”.

–¿Qué respondió la Fiscalía de Tuxtepec cuando asumió el caso y entregaron las fotografías de los disparos?

–Ellos dijeron que iban a trabajar en eso, pero seguimos en espera. Nueve meses trabajando en eso, y seguimos esperando.

 

Denuncia protección

 

–¿El presidente municipal que ha dicho sobre el caso, al menos públicamente?

–Él ni siquiera se ha manifestado en nada… sólo dice que la Fiscalía está trabajando y él solo está pensando en estos momentos en aventarse para la diputación federal.

–¿De qué partido es?

–Pues anteriormente era del PAN, pero ahorita se están cambiando todos a Morena; imagínese usted qué indignación.

Virginia afirma que desde aquella noche del nueve de junio de 2020, a pesar de que la muerte de Alexander trascendió en el ámbito internacional, debido a su nacionalidad y porque ocurrió en el marco de las protestas desatadas en la Unión Americana por al asesinato de George Floyd, un hombre de raza negra a manos de un policía, el edil de Acatlán, Adán Maciel Sosa, nunca cruzó una palabra con la familia.

La doliente sostiene que el funcionario ha protegido a los policías e incluso asegura que el Ayuntamiento podría estar pagando el abogado que asesora al efectivo preso, pues se trata, según su versión, de uno de los especialistas “más caros” de la Cuenca del Papaloapan.

“El presidente municipal nunca se vino a parar aquí, nunca me vino a dar la cara aquí. Han pasado casi nueve meses y él nos conoce como familia, lo que somos nosotros, que somos una familia de trabajo, sin ninguna cosa qué argumentar en contra de nosotros.

“¿Por qué, mínimo, no nos dio la cara? por qué no dijo: ‘Señora Vicky, familia de Alexander, aquí estoy, aquí está la patrulla; me deslindo, no fue mi culpa y aquí están (los policías) los pongo a su disposición y que se pongan a disposición de la autoridad’.

“No lo hizo, no hizo nada, no nos dio la cara… es un dolor el que nos embarga y una indignación como padres, como madre, como familia, como hermano de Chander… no podemos aceptar esta injusticia”.

–¿Existe alguna posibilidad de que sean detenidos el resto de policías (según sus abogados)?

–Hay una posibilidad pero la verdad se está complicando bastante. Me imagino que quien los manda está metiendo mucho las manos, está metiendo mucho las manos por ellos para que no caigan en la cárcel, para que no les hagan pruebas.

»Ellos (los policías) andan patrullando aquí como si nada, burlándose del duelo de la familia, del pueblo, de la comunidad…

–¿Tiene alguna forma de comprobar que el presidente pague el abogado del policía?

–Por el momento no, pero está muy claro que ese señor no tiene ni un peso para pagar un abogado tan caro, como dicen ellos, que es el más caro de ahí de la Cuenca y, al parecer, el Ayuntamiento es el que lo paga y el Ayuntamiento ¿quién lo lleva?, pues el Presidente; tan lógico como eso.

»Imagínense, la indignación: Ellos hablan de la reparación del daño por parte de ese señor y le ponen ahí en Fiscalía que son 68 ml pesos lo que vale la vida de mi hijo. No quiero ni un peso y que sepan todos, que sepa el mundo entero, que yo no he recibido ni un solo peso de esa gente y no lo pienso recibir, porque es una indignación para mí lo que me han hecho, lo que me han quitado, lo que le han truncado a mi hijo…

Etiquetas:

También podría gustarte

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

error: ¡El contenido está protegido!