Oaxaqueñas, conquistadas por el alcohol
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Ivonne Matteo/CIO
La entidad oaxaqueña reportaba hace quince años bajos niveles de consumo de alcohol entre sus habitantes, hoy se sitúa como la segunda entidad con mayores índices de alcoholismo, siendo las mujeres las principales víctimas de esta enfermedad.
Alejandra Durán cuenta con 27 años de edad y es madre de una niña que cumplirá 7 años el próximo 6 de febrero. Alejandra se admite alcohólica.
“Probé mi primera lata de cerveza a los 16 años, estaba con mis amigos de prepa. Todos tomaban y consideré que no podía pasar nada” confiesa.
Los Servicios de Salud de Oaxaca detallan que la mayoría de las mujeres en el estado comienzan a consumir alcohol entre los 15 y 17 años de edad, las mismas son las principales pacientes en las salas de urgencias de accidentes o enfermedades relacionadas con la bebida, tal hecho se debe, refiere la dependencia, a que el cuerpo femenino reacciona con mayor celeridad al producto etílico.
“No te das cuenta cuando ya no lo puedes dejar. Siempre me ha gustado el desmadre y me la pasaba tomando con amigas, pensaba que eso era la diversión, que eso te llevaba a que te admiraran; cuando con algunas no se podía o no querían buscaba con quiénes sí.(sic)” recuerda y abunda que la separación de sus padres y la muerte de su hermano mayor en el 2002 en un accidente vehícular era lo que le aturdía constantemente estando consciente.
“No culpo a mis papás, yo me admito responsable de mis hechos. Pero sí tengo que decir que quizá se hubiera evitado con un poco más de su orientación, que se sentaran a platicar conmigo, a preguntarme por cómo me sentía o lo que quería hacer, pero se la pasaban culpandose el uno al otro de lo que había pasado, incluso llegaban a los golpes y pues logicamente terminaron separandose” rememora.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 8 de cada diez mujeres consume alcohol con cotidianidad y 3 de cada diez jóvenes padecen alcoholismo.
Alejandra, con el paso de los años, se encontró rentando un cuarto al lado de sus entonces novio. “Recuerdo que todo siempre estaba hecho un desastre, ropa por aca y por allá, cerveza regada en el suelo; yo no sé que sea de él ahora, pero me hizo mucho daño, yo confiaba en él aunque más tarde me dí cuenta que no me quería y sólo me consideraba como una compañía.”
Una noche mientras bebían con amigos, Alejandra fue víctima de violación sexual por un desconocido.“Mi novio me lo acababa de presentar, yo estaba muy borracha y ni podía moverme”, recuerda, y relata que aquel mes de junio fue el último que estuvo viviendo allí, “Me salí y busqué ayuda con mis abuelos, batallé mucho para dejar el alcohol y sé que sí vuelvo a consumir una cerveza más, estaría perdida.“
Alejandra se confiesa alcohólica, asistió a terapia psicológica y recibió ayuda profesional para tratar su enfermedad.
“Si no estás convencida no se puede hacer nada. Yo ya había intentado dejar de tomar pero no tenía un móvil; me fue de mucha ayuda recibir terapia y reconocer que depende de nosotros sobrellevar o no las adversidades. Sigo siendo alcohólica, no es algo que se quita sino que lo eres toda tu vida y no debes olvidarlo para no volver a tropezar.”
De acuerdo con el Centro Nueva Vida, en Oaxaca el ingreso de mujeres ha incrementado durante la última década, pues ya se iguala con el porcentaje de hombres que buscan luchar contra el alcoholismo.
