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Pese a discursos, Oaxaca, sin crecimiento económico en el actual sexenio, confirma especialista

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Álvaro Morales

 

Durante la actual administración gubernamental, que encabeza Alejandro Murat Hinojosa, en Oaxaca no ha existido crecimiento económico sino que ha prevalecido un entorno de caídas financieras con periodos de contención, confirmó el maestro en Economía e investigador de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” (UABJO), Juan Pablo Morales.

El también catedrático de la máxima casa de estudios del estado, subrayó que el crecimiento de 4.5 por ciento al que el Gobernador ha recurrido para sostener que el estado ha mejorado sus indicadores económicos, al grado de ser una de las mejores entidades del país, se trata, en realidad, de una medición parcial correspondiente al último trimestre de 2020 y que llegó después de siete trimestres consecutivos a la baja.

Al participar en el programa Agenda CIO que, como cada jueves, se transmitió este 19 de agosto a partir de las 20:00 horas a través de la plataforma de Facebook de CIO Información, el especialista alertó que los mensajes sobre un falso crecimiento económico podrían repercutir de manera negativa en el estado, pues podrían provocar exceso de confianza en los sectores productivos.

–Son cifras sustanciales las del Producto Interno Bruto de Oaxaca, que hacen referencia a una disminución de -2.36 por ciento en 2017 y -3.11 por ciento en 2019, para una variación acumulada de -5.47 por ciento en la economía local, ¿cómo debemos interpretarlas, hemos caído tanto en Oaxaca?

 

–Se ha hablado en Oaxaca de cifras superiores del cuatro por ciento y dicen: ‘Tenemos un crecimiento superior al cuatro por ciento en los últimos meses o, en especial para lo que va del año’, y empiezan las cifras alentadoras, las campanas al vuelo y a decir ‘estamos creciendo mucho’; sin embargo, tenemos que considerar de manera acumulada: Si previamente a la pandemia decrecimos con cifras de -10 y -8 por ciento y si hiciéramos esta sumatoria, no tendríamos un crecimiento.

>Entonces, antes de echar las campanas al vuelo y decir estamos crecimiento, tendríamos que regresar a los niveles en los que estábamos, eso es lo importante de entender las cifras del crecimiento económico y poder entender los niveles de ingresos.

>Yo se los pongo a mis alumnas y alumnos en esos términos: si ustedes tenían 100 pesos en 2016, con los niveles de decrecimiento seguramente llegaron a tener 92 pesos, ocho pesos menos; posteriormente, ahora, hay una recuperación de seis, pero no es que tengan 106 pesos sino que recuperaron esos seis, son 98 pesos, y todavía les faltan dos pesos para llegar a los 100 pesos que ustedes tenían en el origen y aun así, si quisiéramos crecer, tendríamos que pensar en cómo hacer crecer esos 100 pesos.

Como el martes pasado lo reportó Agenda CIO, el Producto Interno Bruto de Oaxaca (PIBE) sufrió contracciones en dos de los primeros tres años del actual gobierno.

En 2017, el PIBE cayó -2.3 por ciento, en lo que fue el segundo año consecutivo de pérdidas, después de que en 2016 también se reportara una cifra negativa (-1.54).

Tras dar a conocer las cifras anteriores, el INEGI refirió que la tendencia de 2017 estuvo ligada con una caída de -16.3 puntos porcentuales en las actividades secundarias: minería, producción de energía e industria.

Oaxaca, 2 caídas catastróficas del PIB y 7 trimestres consecutivos con pérdidas desde 2017

Mientras tanto, en lo que corresponde a 2019, la entidad reportó que el Producto Interno Bruto de Oaxaca se redujo -3.11 por ciento, producto de las caídas de 1.99 por ciento observada en el sector primario (agricultura, la ganadería, la apicultura, la acuicultura, la pesca, la minería, la silvicultura y la explotación forestal); de -12.3 por ciento en el sector secundario y de 0.03 por ciento en el sector terciario (salud, educación, turismo y comercio, entre otros servicios).

Por su parte, el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal (ITAEE), también elaborado por el INEGI, resaltó que durante los primeros 18 trimestres del actual gobierno local, en 11 de ellos la economía de Oaxaca reportó pérdidas e incluso caídas sobre caídas, en rachas negativas que se llegaron a extender durante casi dos años, mientras que en los siete trimestres restantes se documentaron crecimientos o recuperaciones económicas.

Sobre la actual administración, el ITAEE indicó que durante el primer trimestre de 2017, primer año del gobierno actual, la entidad acumuló una recuperación económica de 0.3 por ciento, después de cuatro trimestres consecutivos de pérdidas durante el último año de gobierno de Gabino Cué Monteagudo.

Sin embargo, aquel buen comienzo económico no pudo ser mantenido y durante el segundo trimestre de 2017, la administración muratista sufrió su primer revés, con una caída de -4.5 por ciento; la mala racha se prolongó al tercer trimestre del mismo año, con una precipitación de -4.3 por ciento, y continuó durante el cuarto trimestre con otra caída, ésta, de -1.0 por ciento.

En 2018, un año promisorio, el desempeño económico reportó recuperaciones, resaltó el ITAEE: durante el primer trimestre de aquel periodo, Oaxaca tuvo un crecimiento de 2.6 por ciento en comparación con el primer trimestre de 2017; durante el segundo trimestre de 2018, la recuperación fue de 5.6 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2017 y en el tercero se observó una recuperación de 4.9 por ciento; finalmente, en el cuarto trimestre de 2018, el estado cerró con un incremento de 3.3 por ciento.

Una vez concluido el 2018, Oaxaca entró en una caída sostenida que se prolongó durante siete trimestres; es decir, prácticamente dos años: así, en el primer trimestre de 2019, la entidad sufrió una contracción económica de -2.2 por ciento; en el segundo, una de -3.4 por ciento; en el tercero, una de -1.7 por ciento y en el cuarto, otra de -5.1 por ciento.

En 2020, la entidad comenzó el primer trimestre con una nueva caída económica, ésta de -1.6 por ciento en comparación con el primer trimestre de 2019, y en el segundo trimestre de 2020, la contracción fue de -17.5 por ciento, una cifra histórica atribuida a la pandemia de Covid 19 y al comienzo del confinamiento social.

Con la tendencia negativa del año anterior y la provocada por la pandemia, en el tercer trimestre de 2020 Oaxaca cayó económicamente -5.2 por ciento y finalmente, entre octubre, noviembre y diciembre la economía tuvo una recuperación de 3.0 por ciento (primeramente dada a conocer como 4.5 por ciento), cifra, la última, en la que se ha basado el gobierno local para afirmar que el estado ha mantenido un crecimiento estable, a pesar de que se trató de un solo periodo.

En lo que corresponde al primer trimestre de 2021, el ITAEE reportó una recuperación de 0.9 por ciento en comparación con el primer trimestre de 2020.

“Ese es el gran tema de los gobiernos, que de pronto pueden tener esa tentación de poner cifras alegres; tenemos que verlo con mucha cautela porque incluso, y hacía yo la metáfora con la variable Delta del Covid: si nosotros nos quedamos con esas cifras alegres podemos confiarnos y bajar la guardia como país, como gobierno, como sector, y al contrario, los efectos pueden ser peores”

“¿Qué está pasando en el mundo con esta variable Delta? Estamos teniendo más muertos, un sistema de salud bastante rebasado y lo mismo puede pasar con la economía. Si nos quedamos con esas cifras alentadoras podemos confiarnos, bajar la guardia y poder llegar a escenarios mucho más críticos de los que pudiéramos haber contemplado, incluso después de la pandemia”

–En lo que respecta al ITAEE, ¿qué nos indican sus cifras?

>Son un sinnúmero de indicadores económicos que nos ayudan a tener un diagnóstico completo de cómo está la economía en un país y en este caso en Oaxaca. Tenemos indicadores del PIB que nos mide el nivel de ingresos, el Índice Trimestral de la Actividad Económica, que mide toda la productividad, pero también todos los ingresos que se perciben por actividad económica (primario –campo–, secundario –industria– y terciario –servicios y turismo–). Este indicador trimestral decía que (la economía) ya venía en picada antes de la pandemia y recordemos que esto tiene que ver con los niveles de consumo también… si no hay dinero en el país, difícilmente tú puedes acceder a esos servicios y a ese comercio.

>Otro dato interesante que me encontré es que seis de cada 10 mujeres que se encuentran dentro de la población económicamente activa, éste es otro indicador, las mujeres que pueden trabajar y pueden producir, seis de cada 10 están concentradas en el sector servicios, que por tanto, después de la pandemia de Covid 19, es un sector sumamente vulnerable a estos vaivenes que tenemos y que ya venían (desde años atrás) como hemos establecido por estos indicadores que nos da INEGI.

–¿Entonces, dar cifras alentadoras, es un error que puede llevarnos al exceso de confianza?

A veces el remedio puede ser peor que la enfermedad y los remedios cuando se hacen con cifras alentadoras pueden incluso tender a una situación mucho más compleja o a veces adversa a lo que teníamos inicialmente; por lo tanto, debemos ser muy cautelosos al utilizar ese tipo de indicadores, verlos con objetividad e incluso contrastarlos a la situación con que viven nuestros pueblos y comunidades que vemos a nivel microsocial, microeconómico, cómo se está dando este comportamiento, si realmente se están alcanzado estos niveles de bienestar a los que aspiramos como toda sociedad.

 

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