Alma Grande: Brilla Donají en Oaxaca

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Una historia de amor, sacrificio, hermandad, sangre y muerte se presentó imponente y conmovedora ante más de 11 mil personas esta noche.

Donají, la leyenda, espectáculo de danza con 82 personajes en escena mostró ante los espectadores la historia de una heroína zapoteca, recordada en el Escudo de Armas de Ciudad de Oaxaca.

El mito, el amor y la guerra

Existen dos opiniones contrarias en relación a la Princesa Donají.

Aquellos que dan veracidad tanto a la existencia, y que los restos de la princesa zapoteca descansan en el antiguo Convento de Cuilápamm, con nombre cristiano.

Por el otro, los que lo niegan, asentando que la mencionada sepultura corresponde a una pareja de caciques y todo no va más allá de una Leyenda, una fábula, un mito.

En el año de 1501 nació la princesa Donají.

Donají, nombre que significa Alma Grande

Hermosa doncella que ostentaba una noche en los ojos y en la boca, un coral. Por el hondo amor a su patria llegará hasta el mismo sacrificio vital. “Es lección de pundonor, invitación a la emulación, por ello: ¿realidad o leyenda? ¿verdad o mito?”

Donají, producto del amor entre el rey Cosijoeza y Coyolicatzin vió la luz para ser vida, muerte y esperanza. Su destino estaba predicho: entregaría la vida por la paz entre dos pueblos.

El guerrero mixteco

Nucano se presentó a la vida de la doncella bañado en sangre.

“Los guerreros zapotecas traen un prisionero moribundo. Una palidez mortal cubre su faz virilmente hermosa, sus ropas y armas dicen que pertenece a elevada alcurnia”

El príncipe fue curado y cuidado por Donají, quien le llenó de caricias, ternura y amor.

Los guerreros mixtecas pidieron que Donají entregará su sangre y se convirtiera en prenda de paz.

Pelearon los pueblos poderosos en Monte Albán. Los mixtecos huyeron, no sin apoderarse de la princesa del alma grande.

Donají decapitada

Donají fue decapitada y la palabra de los dioses convertida en realidad. Los pueblos vivieron en paz. Donají había entregado su vida por amor a su pueblo.

Y así, ver cumplida la palabra de los antepasados.

«Donaji lloró, ya no iría más a pedir a los dioses por su patria; no andaría más por las tardes de junio por la laderas del monte recogiendo azucenas. Donají derramó su llanto con toda la ternura de su corazón.

Los guerreros mixtecos atacaron a los zapotecas en Zaachila. Y, para terminar la guerra, tomaron a la princesa Donají como rehén de paz, como tenía que suceder, como decía la historia.

Oaxaca, referente de cultura

La muerte, la tristeza, el amor y la hermandad dieron cierre al espectáculo previo a la octava del Lunes del Cerro en Oaxaca.

El espectáculo que dirige Fernando Rosales García, y que reúne a más de 85 artistas en escena del Ballet Folclórico de Oaxaca, cumplió hoy 37 años en escena.

Las ovaciones de pie, los aplausos, la festividad y alegría se adueñaron del Auditorio Guelaguetza.

«Siempre trato de venir, año con año, es un espectaculo único que no tienen en ningún otro lugar. Los oaxaqueños deben sentirse orgullosos, no llenar este lugar de turistas, que venga la gente que nace y vive aquí», refiere con alegría Alejandrá Palacios, quien de Pueba visita desde 2013 la entidad oaxaqueña.

La cultura, la tradición y la danza es algo que reúne este espectaculo.

«Una historia con bastante que aprender, es bella y llena de conocimientos, de mucha alusion a la esencia de un pueblo que es lo antepasado, la leyenda. En fin, un honor estar aquí», aseguró Jairo Villegas Torres, turista de la Ciudad de México.

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