CEPOS Media Lab y su aula didáctica digital a bajo costo y software libre
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Rodrigo Islas Brito
Software libre, tecnología a bajo costo, maquinas potenciadas en su alcance, didáctica a la mano y los sentidos de niños y niñas cuyas mentes están esperando conectarse con algo que no se burle de haberle dado su atención. Omar Pérez yO Corona dan razones e informes del proyecto educativo piloto que los dos informáticos han venido desarrollando durante casi dos años: el aula didáctica digital del CEPOS Media Lab.
La plática tiene lugar en el aula de producción del Centro de Estudios Políticos y Sociales (CEPOS) conformado por la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), donde también se puede ver una cabina de radio y una cabina de televisión en fase de desarrollo, siendo Omar Corona el primero en soltar la liebre.
“Nuestra filosofía desde un inicio al iniciar esto fue la de construir equipos muy potentes a un costo muy bajo. Con aplicaciones que distribuyan todo un set de juegos didácticos y cátedras donde se incluya todo lo referente a aplicaciones educativas para los niños”, declara Corona.
Pérez define que para esta aula didáctica el par de oaxaqueños programaron un servidor que distribuye tareas con la función de ser el cerebro de máquinas baratas a las cuales se les potencia en conseguir un ahorro en el nivel de su captación de energía, pues estas son capaces de funcionar a tan solo 3.5 volts.
“Esto claramente fue pensado para las comunidades del estado, para sus 570 municipios con orografías y territorios completamente diversos, donde en muchas ocasiones la luz eléctrica que hay es muy poca. Es ahí donde la funcionalidad del bajo costo se torna esencial”, define Omar Pérez.
Él y Corona muestran un aparatito del tamaño de un servilletero desnudado en circuitos que parecen venas y que sirve para coordinar todo el cibernético tinglado. El cual ellos mismos construyeron y al que le han puesto un nombre matemático ciertamente inaccesible. “Esto está diseñado para la educación pero también para el desarrollo científico”, destaca Omar Corona.
Con entusiasmo los informáticos comentan que aparatitos como esos instalados con rubbers y cauchos son los mismos que la NASA envía a la Luna o a Marte, pues poseen una faceta que permite que lo mismo niños que científicos empiecen a conectar motorcitos con transistores y puedan al final crear robots.
De su propuesta didáctica informática destacan que a un nivel de programación se puede tener programación gráfica y programación escrita y que ellos han ido por aplicaciones educativas que vayan por las dos. Aplicaciones en la que un estudiante lo mismo podrá indagar sobre las leyes de la física y el universo, que sobre torneos matemáticos, que sobre como hilar gramaticalmente sus propias historias.
Al respecto Omar Corona destaca que hoy y desde hace un tiempo ya, lo que está impactando en la labor docente es la llamada educación 6.0 que va sobre integrar a los niños en la educación digital, volviendo a la computadora una herramienta más de trabajo al nivel de un pizarrón, un gis o un juego didáctico manual.
“Nuestro principal interés radica en aprovechar la capacidad de asombro de los niños, sus ganas para investigar y saber más, proporcionándoles siempre herramientas que tenga que ver con ellos, con su tiempo. Todo conjugándolo en un gran abanico de posibilidades”, explica Omar Pérez, asentando que todo está diseñado para niños de primaria y secundaria
“Nos basamos en una distribución de software libre”, acota el entrevistado sobre un punto que le ha preocupado desde un principio destacar y que versa sobre no hacer gastos excesivos en programas informáticos por los que los gobiernos hoy se forran de billete verdes. Por lo que Omar y Omar se mantienen conectados a un programa internacional de “compartencia” comunitaria especializado en servidores y programas educativos.

Por lo pronto el descrito programa piloto para escuelas públicas comprenderá diez secundarias en la Ciudad de Oaxaca, en las que se echará andar un aula didáctica digital donde la consecución de conocimiento es la única ambición.
“Un chico puede estar haciendo edición de video para algún ejercicio en clase y la ventaja aquí es la máquina no se le va a trabar, pues contamos con un servidor que está repartiendo recursos. Así que los chavos pueden estar haciendo cosas muy pesadas a nivel programación y la maquina no lo va resentir”, explica Corona.
De la meta o expectativa sobre este esfuerzo, Pérez la define como el combatir dos rezagos. Uno, el educativo, al proponer caminos nuevos de enseñana frente a las más recientes reformas educativas que se pueden estar yendo o no por programas de enseñanza poco funcionales. Y dos, el tecnológico, donde la ciencia también debe desdoblarse sobre el estado de Oaxaca y el cómo adaptar a la tecnología a las necesidades más próximas de comunidades o poblaciones que ante el ojo centralista siempre han de ser calificadas como remotas.
“La información debe ser independiente y colaborativa. Los mismos poderosos de siempre son lo que se han enriquecido con las licencias, por lo que un sistema eficiente, rápido y libre es hoy necesario en el mundo del software”, define Pérez, “nuestras máquinas quizás no cuestan lo que hoy en el mercado puede costar una computadora de marca, pero tampoco lo necesitan”, exprime.
Después Corona y Pérez hablan sobre otras actividades que también se están llevando a cabo en el CEPOS Media Lab, como un taller de radiofrecuencia, o un proyecto de experimentación con una red de comunicación a base de wi fi, para que cualquiera que así lo necesite pueda poner un servidor en su casa, agregarle un ruter y ya no necesitar más el auxilio del mundialmente poderoso Mister Google
“Echar a andar un servidor desde tu comunidad al que le puedes adicionar una infinidad de recursos y servicios”, explica Omar Corona sobre el proyecto. Dice que no dará más detalles sobre algo que se encuentra en desarrollo. Se le inquiere si no está hablando sobre aquello que las buenas conciencias podrían calificar como piratería.
“A lo que ellos le llaman piratería, nosotros le llamamos autonomía, a lo que ellos le llaman desvergüenza nosotros le llamamos albedrio”, responde Omar Pérez. Se les pregunta a los dos Omares quienes son “ellos”. Las preguntas y respuestas que vendrán después corresponderán ya al arbitrio de lo ideológico y de lo íntimo.
