Creo en el Cristo que hizo la marihuana y le trajo más vino a la perrada: El Muertho de Tijuana

0

Rodrigo Islas Brito

“No hay que criticar nada más a las sombras. Hay que hablar también de los puntos claros. El fanatismo no es bueno ni en la política, ni en la religión, ni el en el rock and roll”, dice el Muertho de Tijuana antes de sus primeras dos presentaciones en Oaxaca.

“Es una ciudad mágica, bonita. En cambio en Tijuana el clima es más fuerte y te hace que te vuelvas más salvaje”, expresa Jesús Hernández Ramos. Aunque también por ahí dicen que su verdadero nombre es Balthazar, cuestión que por supuesto el Muertho no hace por aclarar. El artista urbano en Oaxaca reflexiona sobre las dualidades, sobre el como un Dios vive en sus rolas porque vale la pena creer en él.

El autor de Malandro y Viejo Decrepito, el profeta del underground de gran popularidad en Youtube y redes sociales donde se asimilan con enorme placer sus parábolas sobre caer bien bajo e intentar alivianarse a tiempo, acepta que desde niño siempre ha admirado a Dios, que creciendo en la iglesia católica llegó a admirar también a sus monaguillos.

“Quería ser como ellos. Desde niño el look de Jesucristo siempre me ha impresionado, aunque estoy feo, cuando era chavo lo traía”, expresa el Muertho con su maquillaje blanco inundando sus reflexiones. Agrega que no obstante siempre supo diferenciar entre lo que es la religión, lo que son sus representantes y lo que viene siendo Jesucristo, de quien observa que aprendió a entenderlo en su ideología tan evolucionada.

“No creo en toda la Biblia, pero sé que ahí hay textos que son claves y que son inspirados por alguien superior. Nosotros los humanos somos dioses, no como el creador. Pero somos producto de una mentalidad bien trascendente de tecnología y ciencia”, dice el mismo que desde el 2013 se le empezó a ver cantando por el centro de Tijuana, en kioskos, plazas públicas y mercados cantando su música y vendiendo sus cd´s que el mismo quemaba para poder comer.

“Estaba en un hartazgo y lo mejor de ahí salió este viejo. Iba a los tianguis a tocar por todo Baja California y llegaba siempre a los mismos puestos y a las mismas gentes y rutinas. Me preguntaba ¿por qué nadie pone un puesto en estos tianguis que tenga un pizarrón con mensajes diferentes, con poemas filosos y filósofos?”, recuerda el Muertho sobre sus inicios de vagabundo metalero y cristiano amargo.

Recuerda que fue un espíritu divino el que un día le dijo que ya no se hiciera más preguntas y que todo lo que no había lo hiciera él y no estuviera ahí nada más ladrando. Por lo que se abocó a samplear e irse contra todas las trasnochadas moralidades posibles existentes en un país de hipócritas caídos, todo bajo el remate de su propia sexualidad ominosa y libre donde no teme dejar claro que a su calidad de ente decadente también se le puede sumar la de “maricón”.

“Mis interpretaciones son metiendo segunda y por ahí tercera”, expresa el intérprete sobre lo que toca y canta, asegura que allá afuera hay muy buenos músicos que hacen catorce mil cosas más complejas de las que él podrá hacer nuca, pero que es a él al que ahora le toca dar la cara. “Dios nos dio talento conforme a su voluntad y yo uso la parte que me toca”, resume.

El autor de Me suicidaré, Maldita diabetes y Me voy a chacalear, se pronuncia contra los mensajes románticos en la música de te quiero y tú me quieres, afirma que esos los hicieron los artistas y las bandas para hacer dinero y taquilla, y que eso nada tiene que ver con el synthpop siniestro que hoy dicen que hace. Declara que: “en México la banda en lugar de hacer canciones contra los malos gobernantes escriben letras para decir regresa nena, te quiero, u otras mamadas para adolescentes”.

“El rock perdió el filo porque dejó de ser contestario y de protesta. Mi grupo favorito Kiss, ahora y desde hace un rato andan con sus atuendos diabólicos cantándole a las chavas esas de que sin ti me muero. Las niñas bonitas claro que merecen canciones de rock, pero hay mucho más”, suelta el Muertho en un segundo piso del Txalaparta Hookah Bar, lugar donde presentó los dos toquines con los que debutó en Oaxaca.

El hoy residente de la Ciudad de México y único protagonista de la gira del Viejo Lesbiano, se queja de que Gene Simmons, el líder su grupo favorito y alegorizado por su negro vestuario casi siempre, ahora se baja por los chescos con Donald Trump. Se pregunta “cómo el mismo que hablaba de rebeldía y de no estar en ningún lugar ahora es parte del sequito de un presidente loco”.

Antes de subir al escenario donde dará una actuación que gustará a sus fans y donde acabará desnudo con un liguero escondiendo el pene entre sus piernas, el Muertho asegura que hoy trata de programar y ordenar las cosas en un mundo que tal vez no haya sido creado para vivirse ordenadamente.

“Estoy dando mi granito de arena y no me voy a frustrar, cada noche quiero irme a la cama con la conciencia tranquila, casi seguro de que hice mi esfuerzo para hacer mejor este desmadre en el que me tocó vivir”, aplica el supuesto Balthazar. Luego vuelve a hablar del Dios que no se inventó la religión.

“Hay un Cristo no religioso que es el que hizo la mariguana y que cuando se acabó el vino allá en Caná mandó a traer agua y le dijo a la perrada, ahí les va más vino. Le chingaron toda su semana y hoy es día de boda, de fiesta y de celebrar. Ese es el Cristo en el que yo creo”, apuntala el compositor de Satánica.

De su parte de hablar de un Dios culero, el Muertho acepta que veces las pruebas que este pone nos rebasan y ya no se sabe qué hacer en medio de tantos problemas y broncas. “Le digo a Dios que es un culero solo para desahogarme, para gritarle al cabrón mis inconformidades, hacerle berrinche y tirármele al piso”, expresa el autor de un mundo sobre perder, caer y creer.

Apunta que al final el Dios en el que cree es una mente superior a la suya que lo ha llevado a aprender, madurar y evolucionar. “Cualquier mentada de madre al creador entra dentro de la psicología suprema”, remata. Luego regresan sus vocecitas internas de chicas punketas con nombres imposibles que también son él. “Estas loco Muertho, ya suicídate perro, ya suicídate güey”. El Muertho de Tijuana las dice, las escucha. Después sale a escena a dar su show parado sobre una mesa. El público retumba.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here