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Luchas deslegitimadas y sus daños colaterales

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Redacción CIO

Oaxaca de Juárez, Oax.- Desde hace varios años los oaxaqueños han venido padeciendo los estragos de la “lucha social” de diversas organizaciones sociales, que a través de marchas, plantones, cierre de vialidades, bloqueo de oficinas y comercios han dejado sentir las consecuencias de “los incumplimientos” de los gobiernos estatal y federal.

Todas estas manifestaciones no han saciado al cien por ciento las demandas que día tras día tratan de resolver en las calles, en perjuicio de miles de ciudadanos que se ven afectados con este tipo de acciones y que en muchos de los casos no cuentan con el respaldo social, por lo discrecional de las peticiones y las formas de darles respuesta.

La sección XXII de la CNTE es el icono de la manifestación pública en Oaxaca y no es aventurado señalar que en todo el país, pues sus formas de manifestarse han pasado de una marcha representativa a unas masivas, al bloqueo de instituciones de gobierno y llegando al cierre de vialidades, lo que ha generado complicaciones de movilidad, afectaciones a la economía de los oaxaqueños, sin que alguien haya hecho algo por erradicar esta práctica que genera daños colaterales serios en los ciudadanos.

Esta semana algunos maestros de la sección XXII de la CNTE activaron una serie de bloqueos a vialidades principales, lo que provocó accidentes automovilísticos, inseguridad, daños a vehículos que buscan cualquier vereda para poder abrirse paso, congestionamientos que agudizan el descontento ciudadano por estas acciones que ya no cuentan con el respaldo de la mayoría de la sociedad.

Lo más grave es que el Gobierno del estado y las instancias federales no hacen absolutamente nada por garantizar el derecho al libre tránsito de los ciudadanos, no generan estrategias para garantizar que las vialidades no sean bloqueadas, cuando se sabe perfectamente cuales y en que momento se activan esos bloqueos, son simples espectadores del caos que viven los oaxaqueños con cada bloqueo, un día si y el otro también.

Los daños colaterales de esas manifestaciones no la sufre el gobernador afuera de su casa o en los caminos que recorre, ya que él sí cuenta con las garantías de movilidad, contrario al “viacrucis” de niños, adultos mayores, trabajadores, de todos los que se encuentran indefensos ante este tipo de actos que en pleno siglo XXI están desfasados y no representan una forma real de obtener soluciones.

¿Están esperando los gobiernos que los ciudadanos se enfrenten con los contados “líderes” que activan los bloqueos? ¿Qué es lo que mantiene atadas a las autoridades para no hacer uso de la fuerza legítima y garantizar los derechos de los oaxaqueños? Si no es el uso de la fuerza, ¿hace falta inteligencia en la negociación política y desarticular estas acciones? Estas preguntas y muchas más es la que los ciudadanos impotentes ante estos actos vandálicos se hacen, cuando están atascados en un vereda, cuando no pueden asistir a trabajar, cuando sus enfermos no pueden llegar a los hospitales, cuando desilusionados se ven solos sin el respaldo de aquellos que se supone deben protegerlos.

Bloquear vialidades y generar caos ciudadano no es la solución a las problemáticas, los gobiernos son ajenos a ese dolor del ciudadano, ¿por qué entonces seguir lastimando a los oaxaqueños? Las luchas legítimas y legales deben con inteligencias encontrar vías de exposición y solución, ni los que bloquean ni los que padecen los bloqueos disfrutan de los beneficios de las negociación en hoteles u oficinas de lujo, con aire acondicionado y comodidades que hacen no importar que por horas cientos de miles se vean afectados.

Es imprescindible cambiar para mejorar, ningún reclamo o petición puede estar por encima de los derechos de terceros, todos los gobiernos deben de garantizar y proteger a los ciudadanos. Si no cumplen con esa encomienda, entonces habrá que demandárselos, como reza el juramento que los gobernantes pronuncian al asumir sus cargos… “y si así no lo hiciere, que la ciudadanía me lo demande”. Es necesario recordárselos para que valoren la magnitud de su responsabilidad.

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