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Bersahin López

OPINIÓN | La mujer, una participación sin adjetivos

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Bersahín López

A lo largo de nuestra existencia, hemos buscado la manera de mejorar como sociedad, de construir el rumbo que nos lleve a alcanzar el estatus de desarrollo, justicia y felicidad que merecemos,  en ese proceso hemos descubierto personajes que nos inspiran, lugares que nos motivan, experiencias que nos enseñan,  pero también hemos sido objeto de etiquetas y conceptos, que en muchas ocasiones de manera errónea nos tratan de otorgar un valor o característica; pero hay momentos que nos muestran como somos, sin adjetivos, dándonos a conocer con nuestra verdadera esencia, ahí es donde importa lo que somos, lo que hacemos y la consecuencia de nuestros hechos, sin calificativos y a plenitud, nuestra participación en la vida deja huella y trasciende, más allá de conceptos e interpretaciones.

La historia durante cientos de años nos mostró las fortalezas de una civilización que a pesar de las adversidades, se mantuvo firme en su objetivo de superación y logró construir sociedades tan complejas como desarrolladas, hemos sido testigos y protagonistas de  avances tecnológicos inimaginables, se han logrado resolver problemas colectivos para generar bienestar en todas las facetas de la vida ; por supuesto que los inconvenientes y los problemas que acompañan cualquier desarrollo, se han ido manifestando de forma paralela.

En cada momento histórico han surgido personajes cuyas aportaciones fueron determinantes para la consolidación y progreso de la sociedad,  en el devenir de nuestra historia, sus aportaciones influyeron en su presente e impactaron en el futuro; adjetivar o calificar el actuar de estos personajes sería injusto, tomando en cuenta las circunstancias, el tiempo y el espacio en que les tocó vivir y actuar, lo verdaderamente importante es reconocer que lo hicieron y sus actos tuvieron efectos favorables y trascendencia infinita en el desarrollo social, político o cultural de nuestra sociedad.

De manera específica es importante resaltar que la participación de las mujeres en el desarrollo de la humanidad, ha tenido alcances infinitos, sus aportaciones van más allá de modas, estereotipos o momentos políticos. Las mujeres en distintas épocas aun sin el poder de la comunicación buscaron la forma de hacerse escuchar, sus acciones  fueron replicadas en distintas partes del mundo, muchas de ellas en el anonimato y sin enterarse,  se convertían en un modelo de participación a la cual no se le puede asignar un adjetivo calificativo, pero sí, un reconocimiento por la determinación, las consecuencias y sus aportaciones que perduran a pesar del tiempo y sus circunstancias.

Durante muchos siglos la mujer fue relegada al ámbito de la vida privada, la sociedad patriarcal le otorgó roles que no permitían una participación plena en asuntos públicos, a pesar de todo muchas mujeres fueron protagonistas en la ciencia, las artes y la política, sus conocimientos en temas importantes siguen vigentes en la actualidad; sin adjetivos y con determinación, sus historias de vida son referencia de tenacidad, sensibilidad e inteligencia; hombres y mujeres debemos aprender de ellas para seguir aportando y tener la posibilidad de trascender.

Ha sido difícil reconocer la participación de las mujeres en las diferentes épocas de la evolución humana debido en mucho a que quienes escribieron la historia fueron hombres que optaron por soslayar la presencia y actuar de las mujeres. Sin embargo la decisión y valentía por ser escuchadas trajeron a la luz acontecimientos e historias que nos han marcado rumbo y que han demostrado que  su participación ha sido fundamental en los momentos históricos más importantes, muchas trabajando en el anonimato y otras integrándose a movimientos sociales junto a los hombres que con una visión adelantada a su época les otorgaron el respeto y reconocimiento que se merecían, así la historia tiene registro de mujeres que destacaron en la ciencia, la milicia, la religión, la familia, las bellas artes, la política, la diplomacia, los deportes.

Como sociedad moderna tenemos que poner en práctica experiencias trasformadoras sobre los papeles que tradicionalmente han desempeñado hombres y mujeres, echar  una mirada al pasado nos permitirá recordar, como y a pesar de las circunstancias las mujeres han sido pieza fundamental en el desarrollo y construcción de nuestra sociedad, así podemos mencionar a María Curie en la medicina, Ada Lovelace en la programación computacional, Lise Meitner y sus estudios nucleares, Dolores Ibárruri en la lucha de la resistencia republicana, Hipatia de Alejandria, Cleopatra en la concepción del poder, Frida Kahlo en la pintura y poesía, María Callas en la música; entre muchas otras mujeres, que de manera discreta o visible, siguen influyendo a pesar del tiempo, en la configuración del mundo moderno.

Hemos sido testigos de que la participación de las mujeres no tiene alcances limitados, no se circunscribe a ciertos factores o momentos, las mujeres hoy como en la historia siguen siendo el motor que impulsa grandes y variadas transformaciones;  en cualquier continente, en distintas épocas, en diferentes escenarios, han existido mujeres que cambiaron esquemas ya establecidos y que son referente obligado de los procesos de transformación social;  no entenderíamos de la misma manera la política en América Latina sin Eva Perón, Europa tuvo el dinamismo y estilo propio de Margaret Thatcher la “Dama de Hierro” para entender su participación en temas de trascendencia mundial económica y política, el Sindicalismo en América Latina sería incomprensible sin la aportación de Elba Esther Gordillo Morales, China con la única emperatriz de su historia Wu Zetian; todas ellas destacaron en un mundo dominado por los hombres y a pesar de eso mostraron su capacidad y determinación para escribir su propia historia y nos dejaron importantes aportaciones que aun siendo perfectibles, son fundamentales para construir el presente.

En este mundo de las redes sociales y la información que se propaga a la velocidad de la luz, es imposible mantener secretos y ocultar hechos, esta plataforma virtual en la que vivimos, representa una gran oportunidad para millones de mujeres, la clandestinidad se ha quedado en el siglo pasado, las historias que antes eran aisladas, hoy se virilizan en cuestión de segundos y nos brindan  la  oportunidad de profundizar en los cambios estructurales impulsados por las mujeres que se caracterizan por buscar la construcción de una sociedad unificada, idealista, realista, congruente.  Sin lugar a dudas, la participación de las mujeres no tiene esquemas definidos o tiempo determinado, está inmerso en todo y eso ayuda a una participación integral, el protagonismo o discreción dependerá de ellas y su estrategia.

Es necesario encontrar esquemas para vivir una participación sin adjetivos de las mujeres, no es solo con participación electoral (aunque hemos avanzado en ella),  es con capacidad de decisión en las más diversas tareas, desde el hogar, en la colonia, en la región o el Estado, la mujer puede participar de manera decidida, la lucha en conjunto con ellas, será en los próximos años para darle forma a una participación social sin adjetivos, participación a plenitud, donde el respeto y la pluralidad nos lleven a construir con la diversidad, una verdadera posibilidad de desarrollo colectivo integral.

Alcanzar beneficios sin condicionamientos, requiere de una participación sin adjetivos.

En las comunidades apartadas o en las ciudades más urbanizadas, existen mujeres que  sufren condiciones deplorables aun con un marco legal que en lo general les brinda derechos y protección, esta situación debe cambiar, mujeres y hombres debemos luchar por la aplicación plena de los preceptos constitucionales y el establecimiento de un verdadero Estado de Derecho, sin adjetivos y con determinación nuestro actuar nos debe llevar a un siglo de libertades plenas y de oportunidades de desarrollo.

Alentemos a las mujeres para que sean protagonistas de su historia, que su participación en la transición hacia un nuevo modelo social, económico y político sea decisivo, generemos condiciones para que todas tengan la posibilidad de participar en una transformación  real, urgente y necesaria. Con trabajo en equipo tendremos mayores posibilidades de articular esquemas de convivencia integral, que nos permita atestiguar la participación plena de las mujeres en todos los ámbitos de la vida, eso nos pondrá en la posibilidad en lo colectivo de tener beneficios inimaginables.

La participación de las mujeres no puede ser adjetivada , tiene que ser participación con todo lo que implica, respetando sus propias personalidades, atendiendo a las diferencias entre ellas y las similitudes con el género masculino, pero sobre todo aprovechando la oportunidad de trabajar en equipo para lograr éxitos conjuntos o individuales que beneficien a toda una sociedad, con sensibilidad, fortaleza y congruencia, las mujeres seguirán siendo el motor principal de este vehículo que corre a velocidades exorbitantes en pleno siglo XXI, la garantía es que estamos juntos en esto, a la misma velocidad y aunque pareciera que no, nos dirigimos al mismo destino… esas coincidencias ayudarán para ser los mejores aliados en este camino llamado vida.

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