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Somos conservadores, pero de la tierra: Foro Zapatista en Defensa del Territorio

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Rodrigo Islas Brito

“Sí, nosotros somos conservadores como nos llamas, pero de la tierra. Pero tú, Andrés Manuel López Obrador, con esos mega proyectos que estas imponiendo eres el que viene a abrir sus entrañas”, expresa Martín Cruz sobre la palabra con la que el actual presidente de México define a todo aquel o aquello que se pronuncie en su contra y sobre las conclusiones a las que se llegaron en el pasado Foro en Defensa del Territorio y la Madre Tierra, celebrado los pasados 21  y 22 de diciembre en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, en territorio del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) , al que el joven oaxaqueño acudió con su paisano Arturo López, quien igual que Martín se pronuncia como un convencido seguidor del zapatismo.

Teniendo como escenario uno de los centros organizativos y operativos del EZLN, que fungen como especies de cabeceras municipales donde se instalan las juntas de buen gobierno, para Martín más que resistencia lo que se planteó en el concurrido encuentro fue atender las problemáticas.

“La resistencia es un proceso de acciones frente a los agravios. Hoy esos agravios son los megaproyectos que se significan ya como la nueva fase del capitalismo. Quienes han cuidado el territorio, los bosques, el agua, los cerros, han sido siempre los pueblos indígenas, desde Alaska hasta la Punta del Fuego en la Patagonia. Ahí fue donde el estado corporativo hasta ahora no había llegado”, comenta Martín.

Arturo expresa que por eso hoy la gran ofensiva del capital tiene que ver con esos territorios que permanecen vírgenes., que un Jair Bolsonaro asegurando hoy que el Amazonas es un gran pastizal al que hay que quemar para que entre las fábricas, es la filosofía con la que actualmente se quieren resolver las cosas a nivel global.

Cruz y López, cuyos verdaderos nombres permanecerán anónimos para efectos de la propia seguridad de los entrevistados, recuerdan que en el Foro Zapatista hicieron ver como el Plan Puebla Panamá y Zonas económicas especiales han sido otros nombres que anteriores gobiernos usaron para el Corredor Transístmico del Istmo de Tehuantepec, sobre el cual Obrador ha dicho que con toda seguridad se concluirá en su sexenio y con el que asegura siempre que nadie tiene ningún problema, pues ya su gobierno cuenta con los terrenos necesarios y un contrato de reconstrucción de ferrocarril de Salina Cruz a Coatzacoalcos, que está por concretarse.

Aunque Obrador lo ha anunciado en parte como “un tren de pasajeros”, los entrevistados dan cuenta de que en el encuentro zapatista se concluyó que este no es más que el cumplimento del estadounidense interés de unir la Costa Este de Estados Unidos con su Costa Oeste.

“El canal de Panamá ya les queda muy lejos, así que son muy mentirosos. Ese corredor es en realidad una autopista de ocho vías. Cuatro de ida, cuatro de regreso. Es una conexión entre un puerto químico, Minatitlán, Veracruz  y el puerto de Salina Cruz por donde salen los metales preciosos de la minería transnacional. Ese Corredor nada tiene que ver con nuestro desarrollo ni con el de los pueblos”, explica Martín.

Los jóvenes zapatistas observan que la promesa de desarrollo a la gente en el Istmo es de que esta se pueda subir al tren a vender su totopo, o que los productores de mango tengan una salida para su producto. “Es decir, cinco kilos frente a las cincuenta mil toneladas que los estadounidenses van a mover y comerciar con nosotros. La vida comunitaria del Istmo a ese ritmo va a desaparecer. En su construcción se arrasaran pedazos de selva en los Chimalapas”, subraya por su parte Arturo.

Los dos entrevistados apuntan que durante el mencionado Foro zapatista se llegó a la conclusión de que lo que este año empezará a definir al Istmo es un corredor industrial con ocho zonas donde se instalaran maquiladoras que funcionaran como un dique de contención para los migrantes que vienen de Centroamérica con rumbo a Estados Unidos.

Donde no se debe perder de vista que las maquilladoras  ya tienen su historia en México, más específicamente en Ciudad Juárez, de convertirse al final en entes para el asesinato y la desaparición de miles de mujeres que son puestas al alcance de los carteles de un crimen organizado sin control.

“El narcoestado en el que vivimos desde hace mucho tiempo no se puede entender, sino se toma en cuenta que hoy la economía global tiene un pie puesto en la criminalidad mundial”,  expone Martín, quien junto a Arturo asegura que si algo quedó se expresó en el Foro del EZLN es que hoy al Tren Maya como megaproyecto gubernamental ni los mismos mayas lo quieren.

“No quieren terminar siendo sirvientes otra vez, como cuando sobre sus tierras se erigieron hoteles de cinco estrellas que terminaron por convertirse en haciendas, Donde los mayas son ahí quienes lavan la ropa y los baños, y no quienes administran el dinero”, precisan los jóvenes  citando dichos como los de Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo y especie de encargado del gobierno federal para que el tren maya si se haga , quien en declaraciones increíbles ha dicho que hoy en la península nadie quiere ver niños flacos y jaguares gordos.

“Obrador critica el neoporfirismo pero esos trenes que hoy quiere reactivar  en Oaxaca llevaban a Valle Nacional en épocas de Don Porfirio, que en pocas palabras era un campo  de trabajo y exterminio de indígenas expulsados de otras haciendas”, explica Martín observando que cuando el gobierno de Obrador usa palabras como desarrollo y progreso asociadas a los trenes que cruzan los territorios, afirma básicamente que lo campesino y lo rural no es desarrollo.

Pondera que abundan ya los ejemplos de proyectos así, que dejan derrama económica para unos cuantos y una herencia de sumisión  y subordinación para todos los demás. Como en Cancún donde a lo que no son zonas hoteleras, se les llama zonas atoleras, cinturones de miseria que circundan caldos de cultivo de redes internacionales de pornografía infantil al mismo tiempo que son su materia prima.

Se les cuestiona a los dos jóvenes sobre el pronunciamiento zapatista de la semana pasada que afirma que el  zapatismo luchara hasta la muerte contra el actual gobierno federal. Se les pregunta si esto no es un despropósito frente a un gobierno popularmente electo de 30 millones de votos.

“Este año han asesinado a una increíble cantidad de miembros del Consejo Nacional Indígena, está el rapero Tío Bad, secuestrado y descuartizado en Veracruz, el asesinato de Samir Flores en Morelos. Cuando se habla de que se peleara hasta la muerte no se está hablando de nada que no se esté haciendo ya”, explica Arturo López. Se le comenta que tampoco se puede afirmar que el gobierno federal actual este asesinando a nadie

“Cuando este gobierno acusa de conservador a alguien le está poniendo el dedo. En campaña Obrador dijo que la imposición de una termoeléctrica en Morelos era imponer un proyecto contra la gente. Después es presidente y comienza a pensar que no, que en realidad eso es desarrollo”, responde Martín Cruz.

Agrega que hoy Andrés Manuel López Obrador, uno de los más grandes críticos  del presidencialismo está resultando en la práctica ser el presidente más presidencialista de todos, aplicando “un autoritarismo a su modo”.

¿En el zapatismo se piensa realmente en un escenario de confrontación frontal contra AMLO? ¿Y cómo piensan exactamente que va a poder reprimir un gobierno cuyo discurso es completamente lo contrario? ¿Oponerse hoy a un gobierno con un respaldo popular tan grande en que se convierte? Son las preguntas para los dos jóvenes zapatistas, quienes se limitan a hablar de “paradigmas y dicotomías”.

“Los diálogos que propone Obrador con las comunidades indígena siempre son de venir y hablar él. Nunca hay acuerdos. Nunca hay asambleas”, describe Arturo López. Se les comenta que seguramente para tratar cosas como esas, Obrador, nombró al activista mixe Adelfo Regino como director general del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

“Así es, Regino está ahí para procurar el convencimiento de líderes indígenas, sobre todo en lo referente a megaproyectos. Es un operador político y el presidente lo puso ahí por eso. Para que el permiso que en diciembre le pidió a la madre tierra con un pollo e incienso, funcione”, concluye el asistente al pasado Foro Zapatista sobre defensa de la Tierra, Arturo López.

 

 

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