CARGANDO

Escribe para buscar

Agenda CIO

Niños que crecen en cárceles, víctimas de estrés toxico

Compartir

Álvaro Morales

Los niños que nacen y crecen en centros penitenciarios sufren a largo plazo de “estrés tóxico”, que les provoca desórdenes emocionales, dificultades en el aprendizaje, baja confianza y, en etapas como la adolescencia, consumo de sustancias y adopción de estilos de vida riesgosos, alertó la sicóloga Paulina Treviño.

En un artículo publicado en la revista Hechos y Derechos, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la especialista sostuvo que los niños que forman parte de la población penitenciaria sufren afectaciones considerables en su realidad, pues padecen “las deficiencias del sistema penitenciario mexicano, quedando sujetos al control institucional de la autoridad penitenciaria, para quienes sus necesidades no están presentes o son invisibles”.

A pesar de que el Estado tiene constitucionalmente la obligación de salvaguardar los derechos de la infancia, lamentó que los niños que viven en las cárceles mexicanas forman parte de un sector descuidado y abandonado, pues los centros de reclusión carecen de la infraestructura necesaria para albergar a recién nacidos e infantes.

“Son los llamados niños invisibles”, aseveró

Invisibles porque son una población de especial protección que ha sido olvidada por el Estado y la sociedad; son los hijos de reclusas que viven con ellas en los centros de prevención y readaptación social, niños y niñas que viven rodeados de carencias, tristezas y un ambiente inadecuado para su pleno desarrollo… nacen y van creciendo tras las rejas, purgando unas condenas por delitos que no cometieron; su delito fue nacer”, sostuvo la profesional de la de la Universidad Marista de San Luis Potosí .

Treviño apunto que aquellos infantes son las verdaderas víctimas indirectas y silenciosas del sistema de justicia mexicano.

“La reclusión es una condición que por sí misma constituye una limitación a los derechos de una persona, y que se agrava en los casos de niñas y niños que acompañan a sus madres en reclusión, quienes se convierten en invisibles cuando la autoridad ignora o desconoce sus necesidades, e incumple su función de garante de derechos y rompe el principio de interés superior de la niñez”, apuntó.

 “Lo único que conocen desde que nacen es la violencia que existe en las cárceles de las mujeres. Estos niños van a ser propensos a la delincuencia, deficiencias de clasificación, dinámicas de violencia y falta de ajustes razonables”, resaltó.

Sostuvo que en el contexto en el que se encuentran los niños invisibles en las cárceles mexicanas, se revelan las deficiencias institucionales, falta de asignación presupuestal y humana para la atención de sus necesidades.

“Es una lástima que, aunque esté en la Constitución, las obligaciones del país para con ellos no las sigan y lleven a los niños a una mala calidad de vida. Ellos no pidieron nacer en esas condiciones y tipo de vida para que los condenen a esto.

Se debe poner más atención a esta problemática para proteger a los niños de una vida mal encaminada, ya que son víctimas de las consecuencias de lo que hicieron sus madres.

Los niños no tienen la culpa de nada, aún no tienen sus juicios bien establecidos, lo que los hace un blanco fácil para poder influenciarlos o manipularlos. Ellos aprenden muy rápido de sus modelos, y en una cárcel sus modelos van a ser personas que no tienen buenos criterios, aunque no hay que generalizar, pero sí la mayoría”.

Deja un comentario

Your email address will not be published. Required fields are marked *

error: ¡El contenido está protegido!