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Bersahin López General Opinión

OPINIÓN | Nuestra Guelaguetza y ayuda mutua

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Bersahín López | Coincidencias

Con sones y jarabes, vestimentas multicolor, atuendos confeccionados por manos artesanas que mezclan textiles, hilos, emociones; música que invita al movimiento armónico de cuerpos, letras de canciones que exaltan nuestra identidad, danzas que nos recuerdan orígenes, miles de corazones latiendo en un solo espacio, mezcla de cultura y tradición, arraigo, sentimientos expresados en un grito, una carcajada, un aplauso; todo eso y más es la fiesta racial más grande de América Latina: la Guelaguetza.

Año tras año con la participación de los oaxaqueños, a través de diversas manifestaciones, durante dos semanas la capital del Estado de Oaxaca se convierte en el centro de la multiculturalidad, de las más diversas expresiones de música, folclor y tradición, somos testigos propios y extraños de la algarabía, calidad humana, e identidad que a través de los siglos, permanece vigente y se transmite al mundo desde la rotonda de las azucenas.

Este año ha sido diferente, las calendas, los convites, las exposiciones artesanales, las muestras gastronómicas, el encuentro dancístico de las regiones oaxaqueñas, no pudo llevarse acabo, la pandemia del covid-19 no permitió que como cada año, Oaxaca se mostrará al mundo con sus tradicionales “Lunes del cerro”, la feria del mezcal quedó pendiente para un momento distinto, para cuando gracias a la empatía, solidaridad, y disciplina de la sociedad estemos libres del coronavirus y sin ningún temor podamos salir a las calles y una vez más,  miles de personas desde sus casas o en el auditorio Guelaguetza, vibren con el sombrero en lo alto y la voz a todo pulmón cantando la Canción Mixteca o el Dios Nunca muere.

Es de reconocer los esfuerzos del Gobierno del Estado y de la Corporación Oaxaqueña de Radio y Televisión, por transmitir una “Guelaguetza virtual” para no dejar pasar estas fechas sin admirar las vestimentas, los bailes, la música, los cantos, de los municipios oaxaqueños que año con año se dan cita los dos lunes y los que Oaxaca es el centro de la cultura de México y posiblemente del mundo entero.

La Guelaguetza no solo simboliza baile, canto y algarabía, su significado es más profundo, tiene mucho que ver con la ayuda mutua, con tenderle la mano al prójimo, es una muestra de que no estamos solos cuando se trata de afrontar un compromiso, sea fiesta, velorio, mayordomía o cualquier otra situación que amerite trabajo en equipo y suma de esfuerzos.

Esas son las enseñanzas de nuestros antepasados que gracias a esa ayuda mutua fueron capaces de lograr notables avances que nos heredaron, por esa empatía podemos ser testigos de las tradiciones que se transmiten de generación en generación; sin ese esfuerzo comunitario no tendríamos la posibilidad de  admirar tantos monumentos, obras, mejoras en todos los sentidos, que fueron resultado de la ayuda mutua traducida en tequio, y cooperación, que es recíproca no porque se pida, sino porque se merece, todo eso en una palabra es : Guelaguetza.

Estos son tiempos de Guelaguetza, son momentos de que nos interese lo que le suceda al prójimo, no pudimos asistir a la rotonda de las azucenas a deleitarnos con fuegos artificiales, música y baile, pero tenemos la gran oportunidad de demostrar que somos conocedores del verdadero espíritu de la Guelaguetza, de ayudar para que el próximo año seamos los mismos y más quienes disfrutemos de nuestra herencia milenaria; pero eso depende de vencer juntos a esta pandemia, con disciplina, sana distancia y solidaridad comunitaria, si lo hacemos, estamos seguros que volveremos a disfrutar de nuestras calendas y seguiremos mostrando al mundo con orgullo y algarabía lo que verdaderamente somos.

En las comunidades de Oaxaca, donde hace falta el alimento, donde la pobreza se manifiesta de manera cruda, donde la cultura no ha sido suficiente para elevar la calidad de vida de sus habitantes, en todos esos lugares es donde se necesita la empatía de ciudadanos y gobernantes, con ellos debemos acudir en estos momentos para demostrarles lo importante que son para nuestro futuro, porque ellos representan nuestros orígenes y nuestra verdadera esencia.

Nuestra mejor Guelaguetza en este 2020 será en las comunidades, donde está la pobreza, donde lo mejor que podemos presumir es que trabajamos codo a codo para lograr mejores condiciones de vida para muchos, para todos.

Tengan por seguro que encontraremos respuesta en lo futuro, verdadera AYUDA MUTUA que nos permitirá construir un Estado prospero e igualitario, el Oaxaca que mostraremos con mucho orgullo en los futuros encuentros desde la rotonda de las azucenas.

Este es un año de reflexión, de reconfiguración, de análisis en muchos aspectos de la vida diaria y de los objetivos que concebimos como sociedad, nos entristece un año sin Guelaguetza, por todo lo que representa cultural y económicamente, pero esta puede ser una gran oportunidad para reencontrarnos como oaxaqueños, para reforzar nuestra identidad, para estar en comunión con nuestros ancestros, para salir adelante a base de esfuerzo y cooperación, darnos la mano en la sana distancia; es la oportunidad de seguir viviendo gracias a la solidaridad del paisano, del hermano, del ciudadano que quiere estar en el futuro y de momento por ser necesario se ausenta, hoy en día no puede existir mejor muestra de ayuda mutua que cuidar a los que nos rodean.

Volverán a sonar las chirimías, correrá nuevamente la bebida espiritual llamada mezcal, sentiremos el calor de amigos, compadres, comadres, familiares;  en cada jarabe, son o chilena,  nos maravillaremos con los fuegos artificiales; eso seguro volverá, lo importante es que estemos todos, que no nos falte nadie más, tenemos que agradecer juntos la posibilidad de seguir formando parte de esta historia, muy oaxaqueña, muy mexicana, muy nuestra.

La Guelaguetza del año 2020 será recordada no por lo virtual, sino por la importancia de nuestros actos que nos darán la posibilidad de seguir juntos en los años por venir, sabemos que en Oaxaca Dios nunca muere, está en nuestros corazones, en las plegarias, los amaneceres, cada repique de campana que nos recuerda que aquí seguimos y aunque lejos estemos del suelo donde hemos nacido, Oaxaca siempre estará presente, un año distinto, pero vendrán los mejores lunes del cerro, porque seguiremos juntos, porque honraremos la memoria de los que ya no están con alegría y orgullo,  porque saldremos a la calle a bailar el mejor jarabe de nuestras vidas, ese que se disfruta con las personas que amamos, nuestra Guelaguetza tiene vida, solo espera que aguardemos en casa la oportunidad de volver a sonreír juntos y de cara al mundo.

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