El individuo, la sociedad y la psicología comunitaria
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Bersahín López | Coincidencias
Cuando el ser humano pasó de ser nómada a sedentario, comenzaron a formarse criterios sobre el individualismo y la forma de relacionarse entre más personas para formar clanes, tribus, bandas y todas las distintas y complejas sociedades que se han formado a través del tiempo, siempre con características particulares en sus emociones personales y comportamiento social, lo que sin duda define cada época, con base en sus necesidades y la forma de resolverlas.
El desarrollo de la mentalidad humana y salud emocional ha permitido identificar plenamente cada momento de la historia, junto con características importantes que posee, con distintos alcances, toda persona: la inteligencia, el lenguaje, la resolución de problemas y la planificación, son algunas de ellas.

La evolución humana no sólo ha sido física o técnica, todo eso tiene como base la mejora continua de sus capacidades cognitivas, lo que permitió que evolucionaran las ciencias que se dedicaban al estudio de la conducta y los procesos mentales de las personas, es decir, el estudio del individuo y su forma de relacionarse en sociedad.
Cada individuo que se desarrolla en una determinada sociedad, tiene características particulares, no necesariamente lo define el territorio, ahí es donde la construcción social juega un papel importante en la identidad comunitaria, ya qué así se construye una conciencia colectiva, de la cual la psicología comunitaria tiene mucho que aportar para mejorar la calidad de vida integral.

La poca atención que a través del tiempo le hemos dedicado al cuidado de las emociones en los individuos, ha derivado en muchas ocasiones en problemáticas sociales que han sobrepasado límites y se convierten en verdaderos conflictos que dañan el tejido social. Por eso es importante atender desde la niñez la salud emocional, porque en algún momento, esto se traducirá en la calidad de salud pública que exista.
La política pública que se implementa en todos los sectores poblacionales, carece en gran medida de estudios que determinen la esencia de lo que se quiere atender con esa acción gubernamental, es decir no solo es importante definir el problema, sino la esencia de lo que se va tratar para que el resultado sea integral y la política pública surta verdaderos efectos positivos. Ahí es donde la psicología comunitaria puede aportar elementos de análisis, para que los gobiernos elaboren políticas públicas eficaces.

Una sociedad sana tiene mucho que ver con la calidad de vida individual de los que en ella se desarrollan y la sensación de bienestar no solo es física o de infraestructura, sino también emocional.
Para estar aptos y aportar lo mejor de cada individuo a la vida colectiva, el no atender la salud emocional, muchas veces es condenarnos a tener personas infelices viviendo en comunidades avanzadas, pero cuya felicidad sería solo de satisfactores materiales, cuando lo importante es la calidad humana lograda a través de salud emocional integral.

Es importante soportar en los valores el crecimiento emocional y físico, porque son la base para la vida entera. Si trabajamos adecuadamente en lo individual con nuestras emociones, podremos tener menores peligros en lo colectivo, ya que podríamos identificar a tiempo riesgos para la seguridad comunitaria y podríamos trabajarlo en lo individual.
Ante la falta de este trabajo por parte del Estado y de las familias como núcleo de la sociedad, lo que nos queda hacer es cuidar nuestras relaciones personales, estar atentos con quienes convivimos para garantizarnos, como sociedad, esquemas de sana convivencia, protegiendo el ejercicio pleno de nuestros derechos y cultivando los valores que deben ser la piedra angular de una sana y desarrollada comunidad.

La calidad de nuestras relaciones personales, definirá en gran medida la valía del sentido de colectividad en el que nos desarrollemos, nos debe importar porque ahí estamos inmersos todas y todos.
