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OPINIÓN l Hoy se vota por la persona, no por el partido

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Carlos Villalobos

En plena antesala al Proceso Electoral del 2021, nos enfrentamos a una realidad más que evidente, los partidos políticos cargan consigo una imagen de poca aceptación pública y justo eso ha orillado fenómenos como el aumento del abstencionismo o la quema de casillas electorales durante la jornada de votaciones.

Aunque el país en 2018 obtuvo una cifra histórica de participación electoral, tenemos que recordar que el descontento de las y los ciudadanos hacia los partidos políticos sigue siendo latente y para muestra un botón; de acuerdo al Ranking Mitofsky de Confianza en México, en el apartado de Instituciones, los institutos políticos son los peores calificados obteniendo un 5.2 de resultado final.

El cambio tan radical y que se inclinó en favor de MORENA en aquella ocasión, lo podemos fincar en el “efecto Obrador” y, en que, las campañas alrededor del país se basaron en pedir “Voto en Cascada”(es decir, solamente por un partido) utilizando como principal argumento que eran parte del movimiento obradorista.

Dicho enfoque provocó una victoria sin precedentes a nivel nacional, pero que a la postre empieza a tener problemas, ya que aunque todos los candidatos electos presumen en redes, y cada que pueden, su cercanía con el hoy Presidente, los resultados dan mucho que desear.

Aunado a esto, tenemos que sumar la serie de pugnas internas que está lidiando el partido en el poder, provocando que el elector quede indefenso, no teniendo verdaderas opciones para poder escoger a sus representantes.

Hoy, una realidad que es clara, es que las y los ciudadanos ya no votamos en cascada, poco a poco la lucha interna de cada elección tiene que fincarse en su nivel de acción, por ello, la importancia de que los candidatos en vez de pugnar por discursos unificados, planteen estrategias diferenciadas, enfocadas en la realidad de sus comunidades.

Si la oposición quiere sacar a MORENA del poder, tiene que mandar a sus mejores cuadros, que tengan recorrido o que, al menos, se asesoren con personas expertas en las agendas de sus ámbitos de acción. Los liderazgos unificados tienen que desaparecer, hoy no es una obligación votar en cascada porque muchas opciones verdaderas van a quedar relegadas.

El “efecto Obrador” va a ser muy complicado de replicar, sin el hoy Presidente en la boleta se tiene que apostar de forma responsable a la consolidación de la democracia, postulando a cuadros profesionales que puedan competir con ideas más que con descalificaciones, porque en la arena de la retórica, desde Palacio Nacional dictan agenda.

A diferencia de lo que sucede en Oaxaca, se necesitan de verdaderas alianzas que permitan competir a los mejores de cada ramo y en cada postulación para que, cuando se logre una nueva alternancia política, lleguen los mejores cuadros a los puestos de representación, ¡qué tanta falta hacen!

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